Hace un tiempo hice un grupo de Facebook llamado “Por la arepa como patrimonio nacional”, solo por diversión, nada serio ni mucho menos. Pero resulta que ya tiene casi mil miembros, ha sido reseñado en los articulos de prensa acerca de Facebook en Venezuela, y los miembros dejan historias tan interesantes como esta que voy a copiar aqui Ãntegra, porque mas allá de que sea cierta o solo otra cadena de esas que le envÃan a uno, es una historia digna de contarse. Gracias a Veronica Cuello, de Washintong DC, que la dejó tan amablemente en el grupo.
LA HISTORIA DE LA REINA PEPIADA
Es la arepa más famosa del paÃs. Su receta original dice que es una tostada rellena de pollo guisado y luego horneado, acompañado de lonjas de aguacate y granos de petit pois.
Actualmente, los establecimientos la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate. Su creador aún está vivo, se llama Heriberto Ãlvarez, tiene 83 años y es nativo de Las Araujas, una población del estado Trujillo.
‘La autorÃa de la Reina Pepiada no es sólo mÃa sino también de mis seis hermanos ya fallecidos y, por supuesto, de mi ingeniosa madre: MarÃa de los Santos Ãlvarez, que en paz descanse. Todo comenzó cuando mi papá murió, estando nosotros muy jóvenes. Mi mamá nos trasladó desde Trujillo para Caracas en un camión de estacas. Nos instalamos en la Esquina de Cola e’ Pato, en El Guarataro. Allà montamos un negocio de empanadas. Se hicieron tan famosas que la gente se venÃa desde El ParaÃso, expresamente, a probarlas. Como nos fue tan bien pudimos abrir otro local de Maderero a Bucare, cerca de la Plaza Miranda. Mis hermanos y yo le pusimos El Chance. Fue allà donde vendimos las primeras tostadas. Nuestro primer cliente se acercó a las 8:30 de la mañana, en octubre del año 49. Nos preguntó: ‘Muchachos, ¿qué es eso de tostadas?’. Le explicamos que asà se le decÃa a la arepa rellenita en Trujillo. Pidió una de queso de mano y se la devoró gustosamente.
En ese momento se llamaba Alfredo Sánchez, vivÃa a una cuadra del negocio y era un aficionado al canto. Después se convirtió en Alfredo Sadel. ImagÃnese qué suerte nos dio ese señor de ser el primero que se comiera una de nuestras arepas’.
El origen del nombre
‘Con el tiempo fuimos creciendo y, en el año 55, abrimos Los Hermanos Ãlvarez en La Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Estábamos en un punto estratégico, porque tenÃamos al lado la hermosa floristerÃa de las hermanas Belloso y un negocio muy visitado que se llamaba Todo ParÃs. Nuestros clientes fijos eran Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frómeta y Abelardo Raidi, entre otros. Ese mismo año, la señorita Susana Duijm ganó el Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vestimos de reina a una de nuestras sobrinas, que tenÃa apenas 12 años. La sentamos como en un altarcito para que la gente la viera en el establecimiento. Entonces pasó un señor y nos preguntó por qué tenÃamos
a esa niña allÃ. Le explicamos que era un homenaje a la nueva soberana de la belleza. Nos dijo: ‘¡Pero si yo soy el papá de Susana! Se las voy a traer para acá’. Y asà fue. Un viernes, como a las 10:00 de la noche, se apareció la señorita Susana con su papá. Yo le di una tostada en sus manos y le dije: ‘Mire, esta tostadita se la preparó mi mamá especialmente y se va a llamar La Reina, asà como lo es usted’. Ella me dijo: ‘Muchas gracias, mijo’, y se la comió con un juguito. Y como en esa época, a las mujeres de buenas curvas, asà como Susana, se les llamaba ‘pepiadas’, le pusimos ese apellido a la arepa.
Mantuvimos el negocio hasta el año 68. Otro que nos promocionó incondicionalmente fue Renny Ottolina. ¡Cómo se portó ese señor con nosotros!’.
Sobre la preparación original
‘Se amasaba muy bien la mezcla y se le incorporaba una cucharadita de mantequilla. En aquella época se conseguÃa la marca Alfa, que era muy buena y salÃa barata. AsÃ, la masa adquirÃa una textura más flexible y perdurable. Una vez que se les daba forma, las arepas iban al budare por cinco minutos, luego al fogón hasta que se les levantaba la conchita, lo cual indicaba que estaban listas. El relleno, originalmente, es un pollo macerado: mi mamá primero lo sancochaba y le ponÃa bastante aliño y lo dejaba hasta el dÃa siguiente en la nevera. Después lo horneaba y posteriormente era que le sacaba las lonjitas para rellenar la arepa. Una ocurrencia de ella fue ponerle aguacate. Y como en el negocio tenÃamos petit pois, porque a la gente le encantaba, entonces los añadimos a la arepa’.
Alrededor del reinado
‘Después de La Reina vino otra arepa que también se hizo famosa. Era La Multisápida. La llamamos asà porque Rómulo Betancourt hablaba, en los cincuenta, del surgimiento de una polÃtica multisápida. QuerÃamos hacer alusión a algo que estaba sobre el tapete. La nuestra tenÃa un poquito de queso, otro poquito de chicharrón, otro de pollo… Bien bonita, eso sÃ. No menos famosa fue La Prohibitiva. Era una tostada rellena de caviar, un invento de uno de mis hermanos como estrategia de ventas. La Reina costaba un bolÃvar y la gente se quejaba de que era muy cara, ya que las demás no pasaban
de real y medio o real y cuartillo.
Entonces pusimos La Prohibitiva a 27 bolÃvares para que La Reina luciera mucho más barata. Pero el venezolano siempre ha sido muy pantallero. Nunca faltaba alguno que llegara y dijera a todo gañote: ‘¡Ãlvarez, dame una prohibitiva!’, y en secreto te susurraba: ‘de queso de mano’. Todo era para aparentar que podÃan pagar una cosa que nunca se vendió. Otro de nuestros productos principales lo llamamos ‘Sistema Nervioso’. No era más que el mondongo. Le pusimos asà por un borrachito maracucho que siempre nos visitaba y pedÃa: ‘Dame un nervioso’. Según él, era lo único que le quitaba el malestar. Pero el cliente, quizás, más importante que tuvimos fue el señor Luis Caballero MejÃas. Una noche se presentó con una bolsita de harina y nos dijo: ‘Muchachos yo preparé esta mezcla a ver si las arepas me quedan igual a las de ustedes’. Nos pidió que la probáramos y nos explicó que eran dos kilos de maÃz, primero sancochados, luego molidos y posteriormente secados. Nos fue muy bien con esa mezcla. Y cómo no, si lo que nos estaba dando era la fórmula de la harina pan. Lo demás es historia’.






Esta historia es real amigo… No es inventada… Ver enlace: http://networkedblogs.com/p23906196
Esta historia se publicó en la revista “estampas” de circulacion nacional el 11 de septiembre de 2007. Allà se entrevitan a los creadores de la arepa y el origen del nombre.