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Visitando a los guaros

Tinaja del Parque El cardenalitoEstuve de nuevo en Barquisimeto de trabajo, ocho horas en El Tocuyo y el resto de dia y medio en Barquisimeto, y les digo que me gusta mucho esa ciudad y ese estado, la gente es bien agradable y claro, todo es nuevo para mi. En los ultimos meses he tenido la oportunidad de visitar muchos rincones de nuestra geografía y sin ánimos de sonar como propaganda de celular, este es un gran pais y provoca ir por todos lados tomando fotos y conversando con la gente. Que trabajo tan chévere tiene Valentina Quintero, de verdad :-)

En el viaje fui conversando con el pana Hugo, que había recibido el dia anterior su Mac Book negra y estaba de lo mas feliz. Igual tenía algunos de esos gadgets que les dan para revisar en Con-Café y de pana que estaba pendiente de cuanta cosa relacionada con celulares había en el camino: le tomaba fotos hasta a los colas de Movistar en Barquisimeto a las 7 de la mañana para comprar un celular, parecía dia de cobro. Cené en Las Trinitarias y conocí ese centro comercial, fui de tienda en tienda viendo lo que había (queja: la única tienda de equipos de computación y accesorios que hay alli tiene una característica que yo le endilgaba a Caracas, la mala atención).

Luego, mas tardecita, Andrés de Imakinaria me invitó a Corbu, (en honor a Le Corbusier, cuyo Modulor le da nombre a este blog), un lugar espectacular que está en Santa Rosa, (una versión guara de El Hatillo caraqueño, jeje), y alli compartimos unas tapas con Los Guaros (Cesar y Croncho, todo un personaje de verdad), el Infélix, Andrés y este servidor. La conversa estuvo muy buena, pero tan bulliciosa de parte del nunca bien ponderado Croncho, que espantamos literalmente a no menos de tres parejas que se sentaban (incautos al fin) muy cerca de nosotros. Andrés logro inclusive avistar a un novio a punto de pedirle la mano a su pareja, que con la velocidad de un mago experto en naipes recogió la cajita y pidió la cuenta. La novia de César miraba en silencio y se reía, como quien se rie de los desastres de su hijo muy tremendo, jeje. También nos encontramos al dia siguiente antes de regresar a Caracas, (esta vez Hugo y yo), nuevamente con Infelix y su señora Nacarid, como siempre una pareja muy agradable.
Total, muy bueno el viaje, las conversas, los sitios. A los panas guaros, (propios y prestaos), gracias totales.

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