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El sindrome del dia lunes

A todos nos ha pasado eso de que al regresar de unas vacaciones o simplemente del fin de semana, nos cuesta reintegrarnos a la rutina diaria, mas si es un lunes. Si te pasa, no estás solo, se trata de un estado mas o menos benigno de depresión (se va en poco tiempo sin mayores complicaciones) y le ocurre a gran parte de los adultos entre 25 y 40 años. Ocurre por muchas razones, desde las casi obvias como el desajuste horario que ocurre por el fin de semana, (cuando dormimos mas y hacemos otro tipo de actividades que en la semana regular, asi que los horarios habituales de sueño y vigilia se modifican…y una larga explicación de secreción de hormonas y tal y que se yo), hasta las razones que son mas evidentes y que son la razón de ser de este artículo: el regresar a un trabajo que no te satisface.

A ver, no todo el tiempo se puede hacer lo que uno quiere y como uno lo quiere, obvio. Sería una malcriadez pretenderlo, porque hasta teniendo tu propia empresa, trabajando por tu cuenta, siempre existirán clientes a quienes tendrás que complacer. Aun los directores y estrellas mas importantes de Hollywood tienen eventualmente que sucumbir ante la presión de los estudios, de los espectadores, de los etcetera-etcetera. Hasta el Dr. House tiene que bajar la cabeza compararse con el planeta de vez en cuando por la Dra. Cuddly (yo creo que es porque le gusta…es bonita la verdad).

El trabajo nos libra de tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad”

Voltaire, en Cándido

También se puede hacer lo que uno quiere y hacer creer a los demás que es lo que ellos quieren, pero eso supone un estado de tensión que tampoco nos daría felicidad, (y eventualmente llegaríamos al colapso). En resumen, el sindrome del dia lunes es peor si cuando volvemos a la rutina, es una rutina que no queremos, que no nos gusta. Si no nos gusta nuestro trabajo, la cosa es mas complicada. El trabajo debe ser gratificante, no solo monetariamente, sino que tambien nos debe llenar anímicamente. Eso es algo que debe ser entendido no solo por el que trabaja, sino por el que da trabajo, el empleador: un trabajador contento va a producir mejores cosas que uno que lo que esta es esperando la oportunidad para salir corriendo de alli. Una vez estuve en una oficina de proyectos donde cada dos semanas te medio amenazaban “discretamente” con el rumor de que iban a despedir a todo el mundo apenas terminara ese proyecto en el que estábamos trabajando. Obviamente el ritmo de trabajo de todo el mundo bajó, como para alargar el “tiempo de vida” en ese lugar. Por mi parte no cambié nada, (de los 12 edificios que estábamos haciendo, yo participé en el diseño de 8 o 9), me gusta diseñar y en ese momento de mi vida era muy importante para mi tener ese trabajo y ese sueldo, tenía una responsabilidad como parte de una familia (de dos personas). Al final me tuve que ir con todo el dolor de mi alma, no por dejar ese sitio, sino por los colaterales que eso implicaba familiarmente. Pero la vida es muy corta para perderla asi.
Hablando ayer con un amigo de “las cosas que hemos hecho en la vida”, me acordaba de que he estado en muchos lugares, he trabajado en muchos proyectos distintos, (creo que es una virtud/defecto de los arquitectos), de todos he obtenido experiencias de todo tipo, todos los he hecho con el mismo cariño y dedicación, es la reputación de uno lo que está en juego. Porque al final, el trabajo es necesario, como dijo Voltaire alguna vez en su libro Cándido: “el trabajo nos libra de tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad”. El trabajo nos permite de alguna manera devolverle a la sociedad parte de lo que ella nos da, o sencillamente ayudar a construirla como queremos que sea. Si somos virtuosos en nuestro trabajo, si somos dedicados y hacemos las cosas con pasión, (sea cual sea nuestra labor), estaremos contribuyendo a hacer de cualquiera que sea el sitio donde estemos, un lugar mejor para vivir.

Asi que armate de valor, (jeje), desayuna bien y enfréntate sin miedo a los lunes, (caigan lunes o como hoy, que es miércoles pero es principio de semana en Venezuela). Eso si, la vida que sueñas, incluyendo el trabajo que anhelas, no va a venir solita: tienes que salir a la calle y buscarla. Solo ten la seguridad de que alli está.

Esto sonará un poco dramático de mi parte pero: está en ti encontrarla.

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