Iba a reeditar o hasta reescribir la “tarjeta de cumpleaños” que le envié a Caracas hace un par de tres años, pero esa que escribí sigue siendo igual de valida hoy, asi que le hice unas pequeñas modificaciones, y aqui se las dejo:

Con todo lo bueno y lo malo, pero dentro de un valle perfectamente proporcionado, con ese hermoso cerro Avila que es parte de la “caraqueñidad”, pintado por Cabré y cantado por Ilan (antes de retirarse…la primera vez por lo menos); con un lado de la montaña que da al mar y el otro lado un valle; con los edificios que nos regalaron los maestros arquitectos del pais, desde el Aula Magna de la Universidad Central hasta el Hotel Humboldt, desde el Arco de la Federación al Altolar, de Parque Central a Parque Cristal; con ese regalo que es vivir en una ciudad moderna en la que puedes ver volar gaviotas y loros criollos, donde todavía hay verde por doquier. La ciudad donde mientras unos tratan de educar para ser mas tolerantes y respetuosos, otros siguen siendo mas intolerantes e irrespetuosos. La ciudad donde queremos caminar tranquilos y sentirnos seguros, enfrentada a la ciudad donde cada dia “nos guardamos” mas temprano. Una ciudad que puede ser lo que sus ciudadanos quieran que sea, y hoy en dia parece que no es muy querida. Una ciudad que tenemos que conocer y apreciar, para llegar a quererla, defenderla y rescatarla.
Con sus motorizados por la autopista; con los buhoneros que venden ETs de peluche en plena autopista; con los malabaristas y juglares en los semáforos (y eso no lo digo como una “gracia”, sino todo lo contrario). La ciudad donde comparte el mismo cielo ese que sueña con aquel que cobra por los sueños de otros, el que cree en el amor con el que cree en el dinero. La ciudad donde vivimos, soñamos, sufrimos y gozamos, la ciudad donde trabajamos y descansamos. La ciudad de la que añoramos ese clima templado tan sabroso de hace un poco de años, los techos rojos que nunca vimos, el frutero de La Pastora, el Isidoro de Billo Frómeta y de donde son las mujeres bellísimas que canta Guaco. La ciudad de Bolívar (aunque haya nacido en Capaya, según dicen), donde soñó con la libertad “en un patio de granados que siempre estaban en flor”, (como dice la canción de Serenata Guayanesa).
Caracas, te quiero mucho, te despiertes hermosa con un cielo despejado o desarreglada después de una mala noche sin poder dormir. Con todo lo bueno y lo malo que me ha tocado vivir aqui, se que si estoy lejos te voy a extrañar. Porque el que quiere en las buenas, también debe querer en las malas :-)
La imagen es cortesía del Blogo.

El Modulor es una serie de artículos y notas escritas por Guillermo Amador Bograd, desde donde exista una conexión a Internet o el tradicional papel y lapiz. Si llegaste buscando 







