La gastronomía, como un acto consciente o intuitivo, como una señal de estatus social o sencillamente para alimentarse, es fascinante de explorar y de disfrutar. Que rico es compartir una buena comida con amigos, con la gente que uno quiere. Y que sabroso es hacerlo a través de éstas "crónicas", de fotos, de recomendaciones para que otros puedan aprovechar el camino recorrido (llámese desayuno, almuerzo, cena o merienda).
Porque el que sabe comer, sabe vivir (o algo así leímos por ahí)